- Entonces estamos de acuerdo: la cocina, lavadero incluido, será para quienes venimos del patio de luces; el retrete, para el grupo ese que acaba de llegar, y las alacenas para aquella jovencita del fondo y su familia. Saldremos sólo de noche, que parece más seguro, y los miembros más veteranos serán los encargados de avisar en caso de que surja algún imprevisto. Nada de heroicidades: abandonar el refugio, coger lo necesario y regresar deprisa, ¿vale?
El resto de cucarachas agitó las antenas en señal de aprobación.
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