sábado, 31 de agosto de 2013
Dando vueltas a esto andaba Mateo, a quien la cincuentena le había pillado entre barrotes, cuando decidió que, ya que estaba suelto otra vez, se merecía despejarse como Dios manda la cabeza, echar una canita al aire. Así pues, después de merendarse con una palomilla y un pan mollete con manteca y de haberse plantado el jersey aquel bueno que le regaló su hermana la Paca, hurgó en el bolsillo para tantear cuánto dinero tenía y, como tantas veces antes, cruzó la puerta de Hair's, antes Peluquería Raimundo, donde le dejaban siempre las greñas que daban gloria.
jueves, 29 de agosto de 2013
Siempre le relajaba el sonido de la lavadora, ese runrún sordo que surgía de la máquina cuando su tambor giraba y giraba. Y ese chapotear lejano de la ropa en su interior se le antojaba como tener un pequeño mar en casa.
Siempre le tranquilizaba, excepto aquella mañana en que, oyendo ensimismado el programa para prendas de algodón, recordó que no había sacado del bolsillo de la chaqueta el décimo premiado con El Gordo.
- Entonces estamos de acuerdo: la cocina, lavadero incluido, será para quienes venimos del patio de luces; el retrete, para el grupo ese que acaba de llegar, y las alacenas para aquella jovencita del fondo y su familia. Saldremos sólo de noche, que parece más seguro, y los miembros más veteranos serán los encargados de avisar en caso de que surja algún imprevisto. Nada de heroicidades: abandonar el refugio, coger lo necesario y regresar deprisa, ¿vale?
El resto de cucarachas agitó las antenas en señal de aprobación.
miércoles, 28 de agosto de 2013
Lo he dejado como estaba. No soy mucho de tirar cosas; es más, aún conservo la dentadura del abuelo y la peluca de mamá.