Pocas cosas en la vida merecen tanto la pena como
leer un libro y sentir cómo crece en tu interior el
mundo peculiar que recrea, con sus normas y sus
tipos.
Y, al cerrarlo, siempre surgen unos segundos de
zozobra mientras somos capaces de discernir qué
irrealidad es la correcta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario