domingo, 9 de septiembre de 2012


En el terraplén que hay delante de mi casa ha 

crecido un gorrilla de los de canijazo y chaleco 

reflectante mugriento. Con gran esfuerzo logró 

arrastrar un sillón desde la basura para poder 

descansar entre carrera y carrera hacia los que 

aparcan.


Como el terraplén presenta cierto desnivel, 

sabiamente ha colocado el sillón en la parte más 

alta, justo a la sombra de un edificio. Desde allí 

controla todos sus dominios de un vistazo, bien 

repanchingado y con su litrona a la vera.


Es el señor de su baldío. El amo del polipiel roñoso.


Ríete tú de Juego de Tronos.

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