En el terraplén que hay delante de mi casa ha
crecido un gorrilla de los de canijazo y chaleco
reflectante mugriento. Con gran esfuerzo logró
arrastrar un sillón desde la basura para poder
descansar entre carrera y carrera hacia los que
aparcan.
Como el terraplén presenta cierto desnivel,
sabiamente ha colocado el sillón en la parte más
alta, justo a la sombra de un edificio. Desde allí
controla todos sus dominios de un vistazo, bien
repanchingado y con su litrona a la vera.
Es el señor de su baldío. El amo del polipiel roñoso.
Ríete tú de Juego de Tronos.
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