Algunos buscan la felicidad en las copas de vino, otros en brazos pasajeros como nubes. Muchos se adormecen arrullados por masivos placeres televisados. Y gran parte de ellos simplemente se deja arrastrar como un trozo de rama en la corriente.
Es difícil y doloroso escuchar lo que nos dice constantemente la persona que llevamos dentro; por eso tantos buscan ruido con el que acallar el martillo de su voz.
Muy bonito. Eso sí, lo de "placeres televisados" no sé yo, dudo que la tele dé mucho placer, a no ser que te crees tu propio contenido.
ResponderEliminarHermosa reflexión la de tu alambique.