miércoles, 19 de septiembre de 2012

Algunos buscan la felicidad en las copas de vino, otros en brazos pasajeros como nubes. Muchos se adormecen arrullados por masivos placeres  televisados. Y gran parte de ellos simplemente se deja arrastrar como un trozo de rama en la corriente.

Es difícil y doloroso escuchar lo que nos dice constantemente la persona que llevamos dentro; por eso tantos buscan ruido con el que acallar el martillo de su voz.

1 comentario:

  1. Muy bonito. Eso sí, lo de "placeres televisados" no sé yo, dudo que la tele dé mucho placer, a no ser que te crees tu propio contenido.

    Hermosa reflexión la de tu alambique.

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