domingo, 9 de septiembre de 2012


Algunas mañanas, cuando me despierto y antes de 

abrir los ojos, imagino que al hacerlo me encontraré 

en una lujosísima casa de mi propiedad en la que 

gozo de una vida opulenta.


Pero el borboteo de la meada del vecino de arriba 

siempre frustra mi éxtasis pasajero.

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