jueves, 28 de febrero de 2013

Me acaba de morder una araña rojiza en el índice de la mano derecha y este comienza a tener mal aspecto, por lo que salgo corriendo hacia el hospital. 

La carne me quema y tengo la impresión de que el animal ha dejado crías tras de sí, porque me ha parecido ver arañitas pulular por el dorso de mi mano. 

El dedo comienza a necrosarse y apenas puedo moverlo por la tumefacción.

Al poco me despierto aliviado y compruebo que toda la angustia no era más que el producto de una pesadilla durante la siesta.

Qué bien sienta retornar a este remanso de miseria, choriceo, paro, suicidios y meteoritos en llamas.

1 comentario:

  1. Si te hubieras esperado un poco más en el sueño...¡¡fijo que hubieras adquiridos poderes arácnidos!!

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