Me acaba de morder una araña rojiza en el índice de la mano derecha y este comienza a tener mal aspecto, por lo que salgo corriendo hacia el hospital.
La carne me quema y tengo la impresión de que el animal ha dejado crías tras de sí, porque me ha parecido ver arañitas pulular por el dorso de mi mano.
El dedo comienza a necrosarse y apenas puedo moverlo por la tumefacción.
La carne me quema y tengo la impresión de que el animal ha dejado crías tras de sí, porque me ha parecido ver arañitas pulular por el dorso de mi mano.
El dedo comienza a necrosarse y apenas puedo moverlo por la tumefacción.
Al poco me despierto aliviado y compruebo que toda la angustia no era más que el producto de una pesadilla durante la siesta.
Qué bien sienta retornar a este remanso de miseria, choriceo, paro, suicidios y meteoritos en llamas.
Si te hubieras esperado un poco más en el sueño...¡¡fijo que hubieras adquiridos poderes arácnidos!!
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