viernes, 22 de febrero de 2013

Creedme: en los gimnasios de todo el país esperan agazadapas, entre botes de pastillacas encogepichas y batidos  de proteínas, decenas de musculitos a lo Maciste; aguardan ansiosos los primeros calores de la primavera para lucir en camiseta sus  hipertrofias carnosas como pavos reales que agitan su hipnótica cola.

1 comentario:

  1. Y a veces ni siquiera esperan al buen tiempo: recuerdo aquella vez, cuando aún no era verano (creo), y tú también estabas, cuando en el gimnasio comenzaron a quitarse las camisetas y a hacer el tonto, como una seminudista performance de la subnormalidad, hasta que llegó el monitor, y les echó la bronca.
    Eso y las camisas de tirantas...bleurg.

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