viernes, 7 de diciembre de 2012

Hace unos días entré en una Administración de Lotería. Mientras esperaba a que me atendiesen, observé a dos chicas que hablaban sobre los décimos para el sorteo de Navidad. Señalando los décimos que estaban expuestos junto al mostrador, una comentó a la otra. "Ese no puede salir, porque empieza con 0".

En ese preciso instante, Laplace, revolviéndose en su pudridero, maldijo el haber nacido.

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